Un país y sus terrazas




Rúas y sus dos amigas, Maribel y Blanca se sientan en el Envidia, una agradable terraza de cócteles que abrió una alemana hace quince años frente a la Estación de Santa Justa. Hay un buen servicio y los bebedizos son magníficos. El sol aprieta, pero la zona de sombra de la terraza les permite estar a gusto. Apenas lleva abierto una hora y todas las mesas están ocupadas. Es fin de semana y los hombres y mujeres que viven en la ciudad, o están de visita, tienen claro que es para disfrutarlo. Los teletipos electrónicos de la redacción del periódico para el que trabaja Rúas, siguen trayendo nuevas informaciones sobre los casos de corrupción que se le destapan al Partido Popular. El que fuera gobierno de Aznar entre 1996 y 2004 está cada vez más señalado.
 
Tras una primera tertulia en el Envidia, los tres amigos se dirigen hasta la cercana estación de trenes. 
El comercial de ventanilla que les atiende es claro: no hay AVE entre Sevilla y Madrid para los últimos días de abril y hasta el dos de mayo. Apenas alguna plaza libre en Preferente. Los madrileños y otros no van a dejar pasar la ocasión de disfrutar del Puente de Mayo y de la Feria de Abril. La economía, a pesar de las injustas diferencias salariales, a pesar de la cultura de corrupción que tanto daño hace a la economía real, va recuperándose. Aunque es imprescindible acabar con las citadas brechas salariales, con la precariedad laboral y con las mordidas y los nepotismos en las licitaciones públicas.
 
Como ejemplo de ese esfuerzo de la sociedad civil española por superarse y salir adelante con imaginación, sus conocimientos y recursos, los amigos de El Viajero Sedentario y la librería La Extravagante se han unido para dar vida a un nuevo negocio: Caótica. Un espacio donde es posible tomar algo mientras se disfruta leyendo un libro de sus estanterías, se compra uno para regalar a alguien, o se comparte cualquier actividad cultural que este equipo va a ofrecer. Cuando Rúas, Maribel y Blanca llegan a Caótica en la calle José Gestoso, punto kilométrico cero de la ciudad, los fundadores están ultimando detalles para la apertura el día después, el domingo 23 de abril. La antigua tienda de antigüedades ha cobrado nueva vida con la excelente obra de rehabilitación hecha. A partir de ahora, sus gerentes y participantes les darán vida a sus tres plantas con presentaciones de libros, cuenta cuentos, exposiciones de fotografías y pinturas, pequeños conciertos, ciclos de cine, y toda la magia que envuelve a una librería de novedades y de lance.
 
Habrá que esperar al día siguiente para dar la bienvenida a Caótica. Por eso los tres amigos deciden andar unos metros atrás hasta el cercano Microteatro. La comercial calle José Gestoso, donde aún es posible disfrutar de los olores a especias y frutos secos; o dejar volar la imaginación con la ropa de lencería, está viviendo un nuevo auge con la llegada de estos negocios que aúnan hostelería y cultura. Los dos empleados de la taquilla, una vez se han sentado en una mesa, les preguntan con amabilidad si van a asistir a la obra teatral que comienza a las siete de la tarde. En cambio, les sorprenderá que ningún camarero salga a la terraza, como es costumbre, a atenderles.
 
La tarde va cayendo, la brisa fresca comienza a dejarse sentir. El cielo celeste se torna azulado. Las terrazas de los bares y de las cafeterías de las cercanas Setas están repletas. Algarabía de niños y abuelos es la música de fondo. Los extranjeros con sus horarios diferentes comienzan a cenar en las terrazas de Santa María la Blanca, del Barrio Santa Cruz, y de la Alameda. Un reguero de terrazas muestra que una ciudad y un país están vivos. 

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