José María Contreras Espuny, un poeta floreciendo





Si hace unos días, nos adentrábamos en pleno corazón de Castilla a su paso por la población toledana de Yepes de la mano de la poetisa Luisa Mora Alameda; hoy nos acercamos hasta la bella Osuna, tras haber hecho parada en la posada cervantina y ecijana de La Galatea, para mostraros al poeta  José María Contreras Espuny y su nuevo poemario Fisiología (Editorial Círculo Rojo). 
José María, nacido en Osuna (Sevilla) y hombre de mundo, pertenece a la generación de los nacidos entre 1981 y 1995. Su generación es la de 1988. Es la suya una generación de juncos que en pleno proceso de ofrecer sus primeros aromas está viendo dificultar su floración. Sin embargo, con esa maravillosa insolencia de quienes aspiran a vivir las experiencias cotidianas y compartirlas, torean la odisea del destierro con vocación, sensibilidad y coraje.
José María ha roto tópicos desde su tránsito de la niñez a la adolescencia. Su madre, luchadora incansable porque cogiera la afición por la lectura, se sentía una Sísifo del siglo XXI porque la literatura juvenil no le causaba ninguna atracción. Y, sin embargo, como el mito griego, aquella mujer no desesperó ni se sintió vencida. Prosiguió hasta que dio con la tecla, la música del verso. Desde entonces, como a la profesora Juana García Linares –que tanto ha hecho y hace por las nuevas generaciones de estudiantes– le atrapó Cernuda. Y tras Don Luis, han venido a darse la mano en su mesa de lectura y biblioteca los Manrique, Garcilaso, Bécquer, Lorca, Góngora, Martí, Edmundo de Ory o Ginferrer.
De un tiempo a esta parte, se esfuerza a diario por alcanzar su voz propia. Afán cotidiano lleno de ilusiones, intentos y esfuerzos. Entre cada peonada literaria y profesional, se detiene en cualquier café con buena terraza a ver lo más excelso de la estética transitar. ¡Quién sabe si su poesía encierra un potencial guionista cinematográfico!
Cómo fue tu camino hacia la poesía.
Con la literatura en general, sobre todo con intentos de relatos y obras teatrales, empecé los escarceos muy pronto. Sin embargo, que yo recuerde, el primer contacto con la poesía se produjo a los doce años. Mi madre, buena lectora, estaba un poco frustrada porque no mostraba demasiado interés por los libros que me pasaba, todos ellos de literatura juvenil. No despertaban mi interés y no se me veían hechuras de lector. Hasta que, por casualidad, me topé con una antología de Luis Cernuda. Me fascinó. Era un modo de expresión que yo no conocía y me enamoré de su hondura y radicalidad. Entonces supongo que nacería un gusanillo que se confirmaría con las lecturas de Manrique y Garcilaso.
Qué poetas, escritores y artistas te inspiran en el encuentro con tu propio estilo.
Mi primer modelo, como el de tantos, fue Bécquer, al que copiaba impúdicamente. De ahí pasé a una época de obsesión lorquiana. Ya, en la facultad, entré en contacto con toda nuestra tradición y me deslumbré con Góngora. Más recientemente, a raíz del descubrimiento de Martí, profundicé en la corriente modernista y, sobre todo, en el Darío menos palaciego, el de Cantos de vida y esperanza. Éstos me condujeron naturalmente a figuras más actuales como Edmundo de Ory o el colosal Gimferrer. Actualmente, y por motivos de estudios doctorales, estoy entrando en el insondable mundo de la poesía religiosa moderna, tanto confesional (Claudel, Champourcín, Verlaine) como aconfesional (JRJ, Rilke).
De todas formas, como me señalabas en la pregunta, todos estos referentes son faros luminosos que te han de guiar necesariamente; sin embargo, intento, en la medida de mis posibilidades, emanciparme de ellos en busca de una voz propia, quizás una obligación para todos aquellos que incubamos el virus de las letras. La vocación literaria, creo, se legitima en cuanto a la búsqueda de una palabra que no haya sido dicha.


Qué temas te están atrayendo actualmente para tu obra, siendo consciente de que tu último poemario, Fisiología, disecciona al hombre desde tres planos: el cardiovascular, el cerebral y el testicular.
En Fisiología me interesaba la carnalidad del hombre en relación con la poesía. La influencia que el cuerpo ejerce sobre el “alma”, tema que, con las investigaciones actuales en torno al cerebro y las hormonas, está más en el candelero que nunca. Parece que cae la imagen del ser humano como entidad monolítica, ya que entran en juego multitud de componentes que hacen del sujeto una realidad compleja, fragmentada. Así, comprobé que los poemas tenían una naturaleza muy diferente, dependiendo de donde naciera la “inspiración”: del cerebro, de las gónadas o del corazón.
Ahora bien, mi nuevo proyecto poético intenta indagar en la lucha de dos componentes, en este caso, criatura vs. creador. Me gustaría profundizar en las distintas reacciones y posiciones que el hombre, tan deicida en nuestro tiempo, toma ante Dios. Sobre todo en la vertiente de lucha, como hiciera Jacob: la pugna que el hombre mantiene con el creador esperando la respuesta de éste. Asimismo, aunque en este caso sea más explícito, Dios funciona en toda mi poesía como receptor último u oyente implícito. Cualquier composición, pese a que verse sobre el más pedestre de los asuntos, se dirige a la divinidad de alguna forma.
¿Qué evolución sientes que se está produciendo en tu obra poética desde tus comienzos?
Es difícil decirlo, además no creo que haya avanzado demasiado. Aún así, sí he sufrido cambios, sobre todo, distanciaciones. Al principio, seguramente condicionado por el romanticismo becqueriano, idolatraba constantemente el sentimiento, la sensación. Después me fascinó la forma, la métrica, y pensé que la poesía era un cómo y no un qué. Ahora me doy cuenta de que ambos son componentes, pero no identificables, es decir, la poesía tiene sentimiento y tiene una forma concreta, pero la poesía ni es sentimiento ni es forma.
Cuando vas caminando por ciudades como Osuna, Sevilla o Madrid, ¿qué te llama la atención?
Pues en cualquier caso, me intereso por las personas. No soy excesivamente paisajístico. Soy un poco mirón y me encanta ver a las personas y especular sobre sus vidas. Puedo estar horas en una terraza viendo ir y venir a las gentes, y asumo el componente morboso o patológico. Pero, por encima de todo, es una mujer bonita lo que capta mi atención con una facilidad, diríamos, milagrosa.
Estás adquiriendo una valiosa experiencia como editor técnico, qué análisis haces del mundo editorial como editor y autor, y los retos a los que se está enfrentando el mundo del libro.
Sin duda alguna, el reto fundamental está en la utilización de las nuevas tecnologías. Creo que se están cometiendo graves torpezas, como introducir la piratería en un sector que estaba exento de ella. Sin embargo, las nuevas posibilidades de los soportes tecnológicos no pueden ser obviadas, ya que abren posibilidades multimedias que podrían hacer de la lectura una experiencia multisensorial. Novelas interactivas, poemas musicados y un largo etcétera que espero ir viendo en los próximos años. De cualquiera de las maneras, la lectura tradicional y el libro impresos siempre sobrevivirán.
Has nacido en una ciudad de un tamaño medio como Osuna con una gran historia. Desde tu óptica, aunque las megaciudades americanas o europeas, tipo Río de Janeiro, Londres o Madrid, aglutinan a millones de personas y, por tanto, a lectores reales y potenciales. ¿Qué consideras que hay que hacer para que esos municipios den un salto de calidad a la hora de convertirse en coprotagonistas en la distribución de los buenos libros y en la organización de eventos culturales que los promuevan?
Las posibilidades son muchas y los procedimientos conocidos; no obstante, amén de replantear la asignatura de la literatura en las escuelas, más centradas en biografías que en obras, tiene que existir un respaldo institucional. En estos tiempos de crisis, corremos el riesgo de considerar la cultura como un lujo y desterrarla al terreno de lo secundario. Sería un error por nuestra parte. La economía llena estómagos, pero la cultura hace hombres, por lo que podemos encontrarnos el día de mañana con una buena jauría de animales burgueses. Además, la literatura potencia el interés por lo humano, convirtiéndola en la mejor prevención para una crisis de estas características, abonada por la avaricia y la inhumanidad.
Siguiendo con la realidad de nuestro tiempo, qué poemas tuyos elegirías para radiografiarlo.
Mis poemas no son actuales en el sentido de estar arraigados a la coyuntura política y económica. Os remitiría a mi blog Animal de azotea donde compilo varios artículos y prosas de toda índole, éstas sí más relativas a nuestro momento.
A pesar de las dificultades de nuestro tiempo, ¿qué actitudes y comportamientos positivos ves en la gente?
Infinidad. Creo que la culpabilidad de nuestra crisis está bastante definida y se la reparten unos pocos. En el resto de la población la preocupación por el otro está más presente de lo que creemos. La imagen negativa del género humano es una consecuencia directa del sadismo de los telediarios.
En las mujeres y en los hombres de tu generación, que abarca a quienes nacisteis entre los años 1981 y 1995, ¿qué preocupaciones, curiosidades e intereses percibes?
Creo que pertenezco a una generación dinámica, preparada y llena de buenas intenciones, pero tenemos que sobreponernos a una frustración constante. Es como si nos hubieran tronchado en el momento de floración. Duele cuando nos conminan a emigrar. Nos dicen la generación perdida, la no deseada. Ahora, esto puede llevarnos a una regeneración, porque, tan desengañados estamos de lo actual, que, si llegáramos a ocupar posiciones de poder el día de mañana, creo que podemos cambiar un poco las cosas y hacer esto algo más habitable.
Los medios de comunicación vienen desempeñando una labor de influencia en la sociedad. Tú, que has trabajado para la Televisión del Instituto Cervantes, ¿qué valoración haces de ese canal televisivo en la difusión de la cultura hispanoamericana?
El Instituto Cervantes es una institución extraordinaria. Hermana a toda la sociedad hispanohablante y la reivindica en el extranjero como una lengua, ante todo, de cultura. Fomenta los intercambios culturales, la profundización en la cantidad de fenómenos que genera nuestra lengua. Creo que es el mayor logro de la diplomacia española. Asimismo, como me decías, se tiene una gran conciencia de que España sólo es una parte de la cultura española. El mismo protagonismo tiene un gallego que un chileno o un uruguayo para el Cervantes. En mi caso, como entrevistador para la televisión, puedo decirte que entrevisté a más hispanoamericanos que a españoles.
Las revistas y medios digitales van cobrando protagonismo como difusores de las tendencias culturales. ¿Qué análisis haces de esos medios digitales?
Y que su protagonismo sea absoluto no es más que cuestión de tiempo. No creo que esto vaya en detrimento de los contenidos y opino que facilita la accesibilidad y la participación. Eso sí, según he podido saber a lo largo del máster en periodismo, existe una dificultad para combinar el espíritu de internet con el provecho económico. Algo se hará.
Para ir concluyendo, qué te gustaría decir sobre cualquier tema que el periodista no te haya preguntado.
Invitar a que visiten mi blog Animal de azotea (josemariacontrerasespuny.blogspot.com). Allí, además de prosas de todo tipo y artículos de opinión, encontrarán toda la información sobre Fisiología, así como el medio para hacerse con él.

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